
Autor: Joe Abercrombie
Editorial: Runas (Alianza Editorial)
Género: fantasía oscura / grimdark
Extensión: 808 páginas
RITUAL
Claves de Los Diablos que deben saber los lectores habituales de Abercrombie.
- La historia es lineal, y ¿qué significa esto? No hay saltos en el espacio, ni en localizaciones, ni en flashbacks; siempre hacia delante, con recuerdos, con anécdotas, pero hacia adelante.
- Segundo, la historia es agrupada, los protagonistas se presentan y parten juntos de inicio, en concilio, sin que, como suele suceder en sus novelas o en la fantasía en general, vayamos viajando por diferentes localizaciones con los personajes separados en ciento subtramas y con sus propias guerras internas y externas. Aquí, un grupo, una misión, juntos, de arranque a final.
- Esto marca una gran diferencia respecto a sus anteriores obras, lo simplifica para el lector ajeno, y entiendo por qué ha sido su obra elegida para trasladar a la pantalla, por esa seudo no complejidad.
- Desde aquí, recordar que estamos ante otra creación mayúscula y mayestática de Lord Grimdark, eso sin recelo. Así que, emprendamos el periplo para ver sobre qué tratan estos Diablos y quiénes son sus nuevos carismáticos antihéroes.
Los Diablos es el equivalente en fantasía a los vengadores, muy oscuros y sin temor a ensuciarse las manos dejando sembrado el camino de cadáveres. Se empiezan llevando mal, van a sufrir mil penurias en batallas, pero siempre saldrán adelante todos, creciendo. Sin muertes. Romances internos aparte.
El vampiro sería la Viuda Negra.
El mago, por supuesto, el Doctor Strange.
La pirata, Iron Man.
El caballero, el Capitán América.
La mujer loba, Hulk.
El monje, Nick Furia imberbe.
Vayamos a una breve sinopsis: un monje encargado de liderar, sin capacidad para ello, a un peculiar grupo que la papisa, de diez años, y sus dos protectoras, las verdaderas lideresas de la iglesia occidental, usan para las misiones más intrincadas. Dicha tarea consiste en acarrear con la princesa Alex, heredera legítima del trono de Troya, feudo del caos y la iglesia oriental, hasta Troya, donde tomará posesión de dicho trono. En caso de permitirlo sus primos, hijos de la antigua regente, hermana que asesinó a la verdadera reina y bruja entre brujas con experimentos profanos que nadie antes se atrevió a realizar. Solo que esa princesa, horas antes, convivía cual vagabunda y ladrona en la ciudad santa, hasta que la más alta alcurnia la descubre y sella su destino. Emprenden el viaje, peliagudo, con ataques de esos enemigos, pues el secreto de su parentesco de desvanece con la primera brisa. Y el periplo a Troya devendrá tan interminable como necesario para que el mundo no se derrumbe, un mundo ya casi caído, y más corrupto y decadente incluso que el nuestro en esta versión alternativa de la Europa medieval. Y, ojo, además, ¡que vienen los elfos, el azote de la civilización! Arrasando con vida y muerte.
¿Preparado para la desventura, preparada?
Como confirmé, lineal, progresiva, punzante. La clave la establecen esos personajes, sus orígenes, sus personalidades únicas, las relaciones que establecen entre ellos, tanto las ya asentadas como las nuevas. Y la manera que tendrán para combatir, ayudarse, defenderse juntos por encima de su interés particular, que de eso ya se ocupó una maldición de la papisa niña, un lazo irrompible de obediencia para con ella y su misión sacrosanta.
No sería una reseña ritual de la primera entrega de una trilogía abercrombiana si no analizáramos los personajes con algo más de atención:
- Princesa Alexia: sin duda, el pasar de villana y rufián de la más baja casta a princesa en el clímax de su adolescencia hace que veamos al personaje con el desarrollo personal más completo, y que se dota de una ternura y una madurez que provocan empatía. Siendo solo una pieza del engranaje a usar por entidades en verdad poderosas.
- Hermano Díaz: un hombre de letras que se piensa elegido para un cargo mayor desde la insignificancia de su parroquia, y que se ve obligado a liderar, sin dotes para ello, a una cuadrilla de monstruos en una misión sagrada. Con toda la cobardía y las agallas, a partes iguales, de las que es capaz. Atreviéndose incluso a dudar de la palabra de la Salvadora y de sus enviadas en la tierra.
- Jakob de Thorn: el verdadero líder de la capilla de la Santa Conveniencia (muy apropiado nombre) en la que encierran a estos Diablos. Un caballero tan legendario en las odas de eras pasadas, como agotado de su tarea implícita, que se obliga a proseguir. El héroe por excelencia, de existir héroes aquí.
- Baptiste: pirata y mil oficios más, pues ha pasado por todo el mundo y todas las profesiones y cargos, pese a su juventud y descaro. Su larga lengua suelta, y su afinidad y sentido común, otorgan un toque ligero a sus aportaciones, dentro del sentido del humor. Podría ser quien quisiera y hacer cuanto gustase, pero, ¿por qué no lo dejó tras Barcelona?
- Barón Rikard: el vampiro, o lo que a los vampiros les gustaría ser. Inmortal. Decadente. Arcaico. Nefasto. Encantador. Embaucador. Poderoso de verbo y acto. Su épica y su presencia, por momentos, eclipsan todo lo demás, siendo el de menor aparición. Soberbio personaje.
- Baltasar Sham Ivam Draxi: el sustituto, y quizá el tercer o cuarto mejor mago de su generación y particularidad, que consiste en la necromancia, levantar y usar a los muertos. Su ego y vanidad infulosas componen el cuadro de su carácter, aunque, por las malas y peores, aprenderá humildad y a colaborar con el resto, hasta que pueda traicionarlos del todo.
- Solete: la elfa, mínima, silenciosa, incapaz de mostrar emociones o expresarse como le gustaría. Lejos de su gente y de su mundo. Invisible, metafórica y físicamente. Sus dotes para acechar facilitan mucho la labor tenebrosa del grupo en su avance, aunque ella se guarde mundos dentro. Encantadora.
- Vigga: la mujer loba nórdica. Cubierta de runas y prohibiciones. La que fue mordida. La asesina. La bestia. Sus talentos masacrando multitudes, quebrando ejércitos y ganando batallas chocan con la capacidad de control entre la mujer y la loba. Dentro, sus apetitos son muchos, todos. La querrás por quien es, créeme.
Este es el elenco, la clave. Eso y sus encuentros, internos y con enemigos externos, sus intentos por liberarse de las ataduras papales, sus diferentes maneras de comprender la existencia en debates, ora enriquecedores, ora vulgares hasta el sumun. Y sí, no creo que consista en spoiler: alcanzan Troya. Y allí se define parte del futuro que presenta esta Europa de Abercrombie, solo la punta del iceberg para lo que se viene, y que ya espero con ganas. Por lo que asegura un final de parte, no de época, aunque, con este autor mayestático, quién sabe…
En conclusión, algo nuevo, diferente, que rezuma el estilo de Abercrombie, pero que, por ese cambio en las características de la estructura, facilita y acerca la lectura a quienes no sean los más puros devotos de la fantasía y el grimdark. Divertido, ácido, raudo. Es distinto, y eso no parece malo, aunque siga prefiriendo la trilogía de la Primera Ley; tenemos mucho por delante con lo que deleitarnos y sufrir.
Así que, bienvenida, bienvenido, a Los Diablos. No te dejarán indiferente.
Pd: tengo ganas de saber, en persona y entrevista, los motivos para el salto de arquitectura argumental del señor Abercrombie, quizá haya suerte…
Una reseña de Román Sanz Mouta

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