
Autor: Jorge Ramos
Editorial: autopublicado
Género: narrativa contemporánea
Extensión: 139 páginas
“Si se agotara el sufrir, no existiría la literatura, y usted y yo no nos habríamos conocido”
Conocer el mundo es una de las primeras tareas que se nos encomiendan al nacer. Como no disponemos de información suficiente ni de la capacidad para procesar la que nos llega, lo vamos construyendo en nuestra imaginación antes de poder apoyarnos en la experiencia.
Las relaciones sociales condicionan nuestra percepción. Son pilares fundamentales sin los que no podríamos habitar plenamente la realidad; sin afecto no hay humanidad, aunque su ausencia puede impulsar una búsqueda desesperada de lo esencial: la bondad, el sentido, el amor.
¿Cómo se comportaría un niño inocente que ha tenido que imaginarse el mundo durante demasiado tiempo por no haber podido sumergirse en él? Os lo diré: interrogaría lo obvio, se preguntaría por qué vivimos como vivimos y qué valor tienen las ciudades, las pantallas y los hábitos. Escaparía de la velocidad y la superficialidad de nuestros días y, con su ejemplo, nos recordaría que la realidad merece ser contemplada antes que consumida. Si no tuviese a nadie que resolviera sus dudas o con quién debatir, lo crearía: daría vida, en su mente, a un ser ideal que lo acompañase, alguien en quien proyectar todo lo que considerase hermoso y correcto. Y, junto a él o ella, emprendería su propio viaje.
“El miedo y el amor son igual de orgullosos: si uno deja de pensar en ellos, se van”
Las noches que nunca te contaron es una novelette hermosa, imaginativa, intensa y cargada de esperanza que logra extraer belleza incluso de la tristeza y la crueldad. Parte de un planteamiento propio del thriller —un niño, Dani, ha crecido encerrado en un sótano bajo el dominio de Abel, un secuestrador al que cree su padre—, pero rápidamente se desliza hacia un terreno más íntimo y filosófico. Lejos de decantarse por un relato policial, el autor pone el foco en el mundo interior del protagonista y en su viaje emocional hacia la libertad. Nastenka, una presencia imaginaria inspirada en la protagonista de Noches blancas, de Dostoievski, comparte protagonismo con el pequeño actuando como confidente, interlocutora y guía. Las conversaciones entre ambos poseen un tono delicadamente arcaico, romántico y chispeante, que hace las delicias del lector(a).
“Cada vez que pasaba junto a un pueblo, se preguntaba por qué existirían las ciudades”
Con su original planteamiento, Jorge Ramos logra que el proceso de descubrimiento del niño —su forma de contrastar lo imaginado con lo vivido y la puesta en práctica de todo lo aprendido a través de libros y revistas— se convierta en un espejo crítico a nuestros ojos. Su inocencia y su falta de “educación social” lo llevan a cuestionar muchas de nuestras prioridades. Además, la novela invita a la reflexión y subraya que lo verdaderamente importante no se puede comprar.
La prosa de Ramos es contenida y, sin embargo, siembra la novela con incontables frases memorables. La reflexión y la sensibilidad campan de la primera a la última página. Consigue hacernos ver lo cotidiano como extraordinario y aísla lo sórdido y lo cruel para exponerlo sin que nos haga daño.
Si necesitáis leer una obra profundamente humana, que invita a mirar directamente al mundo, a abrazar las pequeñas maravillas y a reconocer que, a veces, quien menos sabe y menos tiene es el más sabio y rico, no dejéis pasar esta novela.
Una reseña de David M. Hefesto

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