
Autor: Juan Jesús Gutierrez
Editorial: La Esfera de los libros
Género: Ciencia Ficción
Extensión: 680 páginas
Vivimos en los albores de una nueva era. La tecnología parece redibujar los límites de lo humano y, sin embargo, seguimos haciéndonos las mismas preguntas en torno a la muerte, el alma, la memoria, el tiempo y la paternidad. ¿Cómo abordar estos temas sin ser repetitivos? ¿Cómo hacer una nueva revisión filosófica del ser humano frente a su nueva naturaleza, tan cercana a lo digital? Juan Jesús Gutiérrez tiene la respuesta: con audacia.
Y es que Arrebol. Eternidad secuestrada, no es un mero vehículo de evasión. Aunque el arranque es propio de un tecno-thriller, pronto conduce a nuevas capas de lectura que van de la meditación filosófica hasta la distopía íntima. La premisa inicial, una carta enviada por un padre fallecido veinte años atrás (que inmediatamente me hizo pensar en Dark, la serie alemana de Netflix), es la primera de las muchas ideas con las que el autor bombardea al lector. Pero plantea tantas cuestiones en sus tres líneas argumentales, dispara tantas posibilidades, que hace dudar sobre si el gaditano sabía a dónde iba cuando comenzó a escribir. Y, tras 680 páginas, queda claro que sí.
La novela avanza a un ritmo vertiginoso y expone la fragilidad del ser humano frente a lo digital. Convierte lo metafísico en trama, lo conspiranoico en existencial, y hace que la libertad se revele como una ilusión. ¿Puede la eternidad ser secuestrada? ¿Puede serlo el alma? ¿Existe la verdad en un mundo donde las narrativas de las grandes gestas han sido inventadas? Estas cuestiones podrían ser fruto de un diálogo entre Platón y Turing, entre Descartes y Foucault. Y, sin embargo, subyacen bajo la acción, permitiéndonos abordarlas y tomarlas en consideración poniendo en jaque nuestras certezas, o ignorarlas para que solo nos preocupemos del destino de Gael.
Llegados a este punto, me siento obligado a profundizar en la figura del padre, que más allá de ser el desencadenante de la acción, funciona como brújula ética. Su voz, anterior al algoritmo, invita a resistir no con violencia, sino con conciencia. Simboliza la responsabilidad en un mundo donde la moral parece haber sido delegada a protocolos automatizados y nos hace conservar la esperanza.
Arrebol no ofrece respuestas; ofrece revelaciones para quien quiera verlas. Es una novela de acción, ágil y absorbente, pero concebida para provocar y sacudir tanto como para entretener. Su protagonista no busca certezas, sino una voz: la del padre, la del origen, quizá incluso la de un Dios que no aparece. Si la lees, cuéntame qué has buscado y qué has encontrado tú en ella.
Una reseña de David M. Hefesto

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